Sistemas de defensa antimisiles de China y Estados Unidos

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La Agencia de Defensa de Misiles de EE. UU., Con poca publicidad, probó un interceptor de la variante del Bloque IIA Standard Missile-3 (SM-3) a fines de enero. Según los informes, la prueba falló.

Días más tarde, según los informes, China realizó una prueba para disparar un interceptor Dong Neng-3 (DN-3) desde su sitio de prueba de Korla, interceptando con éxito un misil Dong Feng-21 en territorio chino. La prueba china también llegó poco después de que India llevó a cabo la quinta prueba conocida de su misil balístico de rango intermedio Agni-V.

La tecnología fundamental que Pekín ha demostrado en repetidas ocasiones con sistemas como el DN-3 es similar a lo que los EE. UU. se esfuerzan por lograr con el SM-3 y otros sistemas.

Ambos sistemas usan fuerza física para colisionar y aniquilar a sus objetivos en lugar de explosivos, de ahí las comparaciones comúnmente escuchadas de esta forma de defensa antimisiles con el desafío de golpear una bala con otra.

Más allá de sus similitudes como sistemas de ‘golpear para matar’, el SM-3 y el DN-3 están diseñados para destruir objetivos fuera de la atmósfera terrestre. Ambos misiles están para destruir objetivos durante la llamada fase de vuelo a mitad del recorrido. Después de que sus motores se hayan quemado, el vehículo de reentrada separado está en una trayectoria balística hacia su objetivo.

En este tipo de maniobras de ascenso directo, sistemas como el DN-3, el SC-19 y el DN-2 más grande pueden poner en peligro los satélites de inteligencia y vigilancia de los EE. UU. siempre que pasen por territorio chino. En un conflicto, China podría obstaculizar la capacidad militar de los EE. UU. de sustentar operaciones mediante la destrucción de activos críticos basados ​​en el espacio que utilizan estos sistemas.

Aumento de la desconfianza

Hoy en día, los desarrollos de defensa contra misiles balísticos en ambos países son una fuente de gran desconfianza. En Pekín, sigue existiendo la preocupación de que Estados Unidos intente contener a China con una red de sistemas de defensa antimisiles balísticos.

El sistema de Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (THAAD) en Corea del Sur, que apunta a defenderse contra misiles norcoreanos, barrió los titulares en 2016 y 2017, pero los estrategas chinos están igualmente preocupados por la exploración de Japón del sistema Aegis Ashore.

Las preocupaciones chinas tienen menos que ver con las capacidades antisatélite de los interceptores de mitad de curso de los EE. UU. y más con Estados Unidos utilizando una red de sensores de radar basados ​​en Asia Oriental para mejorar su capacidad de interceptar los misiles que forman la disuasión nuclear estratégica de China.

Las preocupaciones de China sobre la defensa de misiles en red de los EE. UU. en el este de Asia son exageradas, pero no obstante genuinas.

En medio de todo esto, la administración de Trump está a punto de lanzar su revisión de defensa de misiles, un documento que llegará después de una solicitud récord de alto presupuesto por parte de la Agencia de Defensa de Misiles de Estados Unidos.

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