Rusia es la principal sospechosa en ataques a diplomáticos en Cuba

Las agencias de inteligencia que investigan misteriosos “ataques” que provocaron lesiones cerebrales en el personal de EE. UU. en Cuba y China consideran que Rusia es el principal sospechoso.

La sospecha de que Rusia está detrás de los supuestos ataques está respaldada por evidencia de comunicaciones interceptadas, conocidas en el mundo de los espías como señales de inteligencia, acumuladas durante una larga y continua investigación que involucra al FBI, la CIA y otras agencias de los EE. UU.

Sin embargo, la evidencia aún no es lo suficientemente concluyente para que EE. UU. asigne formalmente culpa a Moscú por los incidentes que comenzaron a fines de 2016 y continuaron en 2018, causando una gran ruptura en las relaciones entre Cuba y los EE.UU.

Estados Unidos ha dicho que 26 trabajadores del gobierno resultaron heridos en ataques inexplicables en sus hogares y hoteles en La Habana a fines de 2016, causando lesiones cerebrales, pérdida de audición y problemas de cognición, equilibrio, visión y audición. Extraños sonidos escuchados por los trabajadores inicialmente llevaron a los investigadores a sospechar de un arma sónica, pero el FBI luego determinó que las ondas de sonido por sí mismas no podrían haber causado las lesiones.

Motivo desconocido

El motivo preciso sigue sin estar claro, pero los incidentes han abierto una brecha entre los Estados Unidos y Cuba que ha llevado a Washington a retirar a la mayoría de sus diplomáticos y espías de la isla. Al comienzo de la investigación, altos funcionarios de los EE. UU. Plantearon la posibilidad de que las enfermedades fueran consecuencias involuntarias de alguna nueva tecnología de espionaje. Pero el hecho de que los incidentes continuaron mucho después de que se conocieran públicamente ha puesto en duda la posibilidad de que el daño haya sido accidental.

En un testimonio ante el Congreso la semana pasada, los funcionarios del Departamento de Estado coincidieron en que los incidentes deberían considerarse “ataques”.

“El Departamento de Estado ha llegado a la determinación de que fueron ataques”, dijo el embajador Peter Boode, quien dirige el grupo de trabajo que responde a los incidentes, en un panel del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara.

Si Rusia usara un arma futurista para dañar los cerebros del personal de los EE. UU., sería una asombrosa escalada en la agresión rusa hacia las naciones occidentales, agravada recientemente por el uso de un agente nervioso de grado militar para envenenar a un ex espía y su hija en Gran Bretaña. Aunque es difícil predecir el alcance total de las consecuencias diplomáticas resultantes, la determinación de que Rusia estaba detrás de los ataques de Cuba desencadenaría indignación en el Congreso y las capitales extranjeras y exige una respuesta inmediata y concertada, especialmente cuando el presidente Donald Trump enfrenta continuas preguntas sobre su voluntad de desafiar a Rusia y al presidente Vladimir Putin.

 

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