Redireccionando las relaciones bilaterales entre Argentina y Moscú

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Las relaciones entre Argentina y Rusia tuvieron sus giros y vueltas, como siempre ocurre en el ámbito internacional.

Con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada en diciembre de 2015, sucedió el turno neoliberal conservador y le molestaron estos avances. En política exterior, el nuevo gobierno se alineó con los Estados Unidos y congeló las aperturas hacia Rusia.

Argentina llevó a cabo con la administración anterior en cooperación con los países aliados de Mercosur y Unasur. A pesar de esta alineación y de muchas concesiones que Buenos Aires hizo a Washington durante los últimos dos años, Argentina no se benefició de las inversiones prometidas en su economía.

Por esta razón, la mayoría de los analistas y medios de Argentina han descrito la primera visita de Macri a Rusia como una señal de que revisó sus decisiones anteriores y decidió reanudar la buena relación construida por Kirchner.

Más allá del objetivo fundamental de limitar la desconfianza y las tensiones, que aparentemente se ha cumplido, esta visita ha abierto la posibilidad de varios proyectos. El más celebrado por Argentina es el memorando de entendimiento para la exploración y explotación de uranio de la empresa Uranium One Group (filial de Rosatom) con una posible inversión de 250 millones de dólares.

Gratitud y buenas relaciones

Según el Servicio Federal de Aduanas de Rusia, el intercambio comercial en 2016 fue de 847 millones de dólares: 163 millones correspondieron a las exportaciones rusas y 684 a las exportaciones argentinas. En 2017, los datos podrían ser similares. Rusia exporta fertilizantes minerales, productos químicos y de la industria metalúrgica e importa alimentos y productos agrícolas. Durante la visita de Macri, se discutió el posible aumento de la exportación de alimentos argentinos a Rusia. Es un problema con buenas perspectivas dado el bloqueo que la Unión Europea impuso contra Rusia como castigo por la incorporación de Crimea a la Federación.

Ciertamente, también hubo una sincera gratitud de Argentina por la colaboración rusa en la búsqueda del submarino ARA San Juan, desaparecido en las aguas argentinas, y también hubo comentarios obvios sobre la Copa Mundial de fútbol, ​​cuando Rusia estará en el centro de atención mundial.

La visita puede considerarse como un buen punto de partida para redirigir las relaciones bilaterales. Desafortunadamente, la lógica de la Guerra Fría aplicada por el actual gobierno argentino aún pesa negativamente, porque si un país está alineado con Washington, no puede tener tratos con Moscú. Sin embargo, las perspectivas de futuro son esperanzadoras, dada la complementariedad de ambas economías, la necesidad de Argentina de inversión y tecnología y la necesidad de Rusia de alimentos.

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