Protestas en Argentina por reforma pensional

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La marcha organizada por sindicatos en Buenos Aires se convirtió en violencia, con miles de manifestantes chocando con la policía mientras exigían que los políticos rechazaran un controvertido plan de reforma de pensiones.

La policía militar utilizó cañones de agua, gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes, quienes arrojaron piedras y quemaron barricadas hechas de basura a las puertas del congreso argentino.

El jefe del gabinete, Marcos Peña, acusó a la oposición de incitar a la violencia el jueves y dijo: «Vimos la clara búsqueda de violencia, primero en la calle y luego en las instalaciones mismas».

Pero la Confederación General del Trabajo, el principal sindicato del país, señaló con el dedo al gobierno y lo culpó de la «militarización del entorno del Congreso».

Dentro de la legislatura, los disturbios forzaron el aplazamiento de la votación, mientras los legisladores de la oposición clamaban por la suspensión del debate.

La policía militar lucha contra los manifestantes, quienes arrojaron piedras y quemaron barricadas a las puertas del Congreso de Argentina, «No podemos sentarnos en sesión con esta violencia», dijo Elisa Carrió, diputada nacional de Buenos Aires y líder del partido social liberal ARI de la Coalición Cívica.

Se suponía que el debate tendría lugar la semana próxima para permitir a los comités parlamentarios la posibilidad de analizar el tema, pero el partido gobernante obligó el miércoles a su aceleración a la cámara baja de diputados, lo que desató la furia de los sindicatos.

 Protestas en Argentina

Si se aprueba, la reforma del presidente Mauricio Macri jugará un papel importante en el recorte del déficit fiscal de Argentina, con ahorros esperados de 100 mil millones de pesos (£ 4,2 mil millones). El gobierno necesita reducir el déficit en un 4,2 por ciento este año.

La oposición argumenta que la reforma afectaría a unos 17 millones de jubilados, ya que cambiaría la fórmula utilizada para calcular los beneficios, ajustando los pagos trimestralmente teniendo en cuenta solo el índice de inflación oficial.

Tal como está, el sistema de jubilación argentino garantiza a quienes lo contribuyen el 80 por ciento de sus salarios durante 30 años, con límites para los salarios más altos. Desde 2009, los jubilados han recibido aumentos automáticos cada seis meses.

Peña insistió durante una conferencia de prensa en que la reforma «es una buena ley» y acusó a la oposición de incitar a la violencia.

Peña también negó que las pensiones se estén reduciendo, y dijo que «el aumento del cinco por ciento en términos reales por encima de la inflación está garantizado».

Expertos constitucionales han advertido que si la reforma se aprueba en su forma actual, se pueden entablar cientos de demandas contra el estado por violar los principios constitucionales.

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