¿Por qué las redes sociales son el nuevo campo de batalla?

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Después de las elecciones presidenciales de los EE. UU. de 2016, las redes sociales se vieron sometidas a un escrutinio como nunca antes, y lo que salió a la luz no ha sido bueno: un consenso generalizado de que los grupos respaldados por gobiernos extranjeros utilizaron plataformas como YouTube, Twitter y Facebook para difundir la discordia y la división entre el público estadounidense. En su nuevo libro, P. W. Singer y Emerson T. Brooking argumentan que esto es una nueva forma de conflicto global, en la que no hay espectadores.

LikeWar: The Weaponization of Social Media es una mirada al papel que juegan los medios sociales en los conflictos modernos. Singer ha escrito extensamente sobre el futuro de la guerra, analizando robótica, ciberseguridad, compañías militares privadas e incluso ficción especulativa. Ahora, dirige su atención a cómo se ve la guerra cuando la información puede extenderse por todo el mundo al instante. Singer y Brooking observan cómo grupos como ISIS han usado plataformas como YouTube y Twitter para difundir su mensaje en todo el mundo, burlándose de sus oponentes y atrayendo a nuevos reclutas, mientras que los actores malos como los grupos respaldados por Rusia encontraron formas de diseñar Facebook para difundir la desinformación y mentiras.

El papel de las redes sociales

Se ha prestado mucha atención a compañías como Facebook y Twitter por difundir información errónea en todo el mundo. El grado de conexión entre las personas es ciertamente un elemento, pero ¿por qué estas empresas? ¿Qué pasa con su enfoque de la comunicación que los hace tan maduros para el mal uso?

En un abrir y cerrar de ojos histórico, los fundadores de estas compañías se han convertido en algunos de los jugadores más poderosos en la guerra y la política cuando nunca se han propuesto este papel.  De repente, están estableciendo las reglas de todo, desde si las campañas de desinformación rusas deben permitirse hasta si los generales de Myanmar tienen derecho a la libertad de expresión para que puedan estimular los asesinatos en masa (Te puede interesar: Facebook prohíbe a jefe del Ejército de Myanmar y otras páginas militares)

Pero parte del problema no es solo su falta de preparación comprensible para un rol así y el hecho de que los ojos de los abusos en sus redes sean menos comprensibles, sino también su diseño. Las redes son negocios con fines de lucro que crean una economía de atención. Las redes sociales no premian la moralidad o la veracidad, sino la viralidad. Su diseño es un motor perfecto para la rápida y amplia difusión de información, lo que los hace tan maravillosos. Pero hay un problema: a diferencia de la verdad, las mentiras pueden diseñarse para aprovechar ese diseño y moverse más rápido y más amplio.

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