Policía de Honduras se ha apoderado de dinero del tráfico de drogas

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Colombia enfrenta cargos por daños a cultivos
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Según informes, las autoridades de Honduras se han apoderado de millones de dólares de propiedades vinculadas a la red de tráfico de drogas de Cachiros, en el último golpe a la debilitada estructura criminal.

La policía llevó a cabo casi una docena de redadas, incautando 131 propiedades y 11 negocios, anunció la Procuraduría General de Honduras en un comunicado de prensa del 25 de septiembre. Según La Tribuna, el valor total de los activos incautados superó los 100 millones de lempiras (4,2 millones de dólares).

Además, la Procuraduría General de la República identificó a varias personas vinculadas a transacciones comerciales e inmobiliarias sospechosas con Marlene Isabel Cruz Quintanilla, esposa del líder de Cachiros, Javier Rivera Maradiaga, actualmente encarcelado en Estados Unidos.

Una de estas figuras fue Jessica María Paz Castellanos, quien según los informes creció cerca con Rivera Maradiaga y su esposa después de conocerlos en 2012.

La Prensa describió a Paz Castellanos como el «cerebro» de las operaciones financieras de los Cachiros. Ella es sospechosa de crear una serie de empresas de primera línea para ayudar a lavar los ingresos del grupo de drogas.

La Procuraduría General de la Nación también dijo que las investigaciones habían descubierto transacciones sospechosas vinculadas al empresario Juan Ángel Maradiaga López ya la actual representante del Congreso, Midence Oquely Martínez, que se postula a la reelección en el antiguo bastión de Cachiros del departamento de Colón.

Las últimas incautaciones de activos representan sólo una caída en el monto de los más de $ 800 millones en propiedades que las autoridades hondureñas afirman haber tomado en los últimos años de los Cachiros, que se convirtieron en una organización delictiva tras sus líderes – hermanos Javier y Devis Leonel Rivera Maradiaga – se entregaron a las autoridades estadounidenses en 2015.

Sin embargo, las confiscaciones son una señal de que continúan las investigaciones en la red de Cachiros y el nombramiento de prominentes figuras empresariales y políticas podría ser una señal de que se podrían presentar cargos criminales contra nuevos sospechosos en el futuro. De hecho, el testimonio proporcionado por Javier Rivera Maradiaga en relación con su declaración de culpabilidad a los cargos de drogas de Estados Unidos ha implicado a una serie de élites hondureñas en colusión con la organización criminal que dirigió.

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