Nueva base de datos busca aumentar la transparencia de la ayuda de seguridad de Estados Unidos en Latinoamérica

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Una nueva base de datos compilada por un grupo de defensa con sede en Washington, DC tiene como objetivo aumentar la transparencia en torno a los programas de asistencia de seguridad en América Latina, con la esperanza de que esto conduzca a un mejor monitoreo y evaluación de esas iniciativas.

La Oficina de Washington para América Latina (WOLA) creó la «Base de datos de investigación sobre supervisión de la defensa», una plataforma que enumera los programas que Estados Unidos está implementando actualmente para ayudar a las fuerzas militares y policiales en el extranjero en un esfuerzo por evaluar su impacto en América Latina.

La base de datos muestra en qué consiste cada programa, la cantidad de dinero que puede recibir y cuándo se estableció. También incluye artículos de noticias relevantes y otros informes.

De los 107 programas de asistencia de seguridad de Estados Unidos que operan a nivel mundial, WOLA encontró que 75 operan en América Latina y que Estados Unidos trabaja con fuerzas de seguridad en toda la región, excepto en Cuba, Bolivia y Venezuela.

Desde el año 2000, Estados Unidos ha invertido unos 20.500 millones de dólares en programas de asistencia en seguridad en América Latina, de los cuales 17.000 millones han sido invertidos en programas de lucha contra la droga y el crimen organizado, según WOLA.

Los dos mayores receptores han sido Colombia ($ 9.500 millones) y México ($ 2.500 millones), los cuales obtuvieron grandes paquetes de antidrogas a lo largo de los años 2000. Esto cambió para el año 2016, cuando los tres países del Triángulo del Norte – El Salvador, Guatemala y Honduras – recibieron colectivamente más ayuda que Colombia o México, ya que los Estados Unidos se centraron más en los altos índices de criminalidad de esta subregión.

El gobierno de Trump ha prometido incrementar el gasto en defensa, mientras recorta la ayuda externa estadounidense para el desarrollo económico. Queda por ver si esto dará lugar a nuevos fondos para los programas de seguridad de los Estados Unidos en toda América Latina o a una disminución general de la asistencia de Estados Unidos a la región.

Análisis

La iniciativa de WOLA busca aumentar la transparencia y la efectividad de la ayuda de seguridad de Estados Unidos para América Latina y el resto del mundo.

Sarah Kinosian, quien ayudó a compilar la base de datos de WOLA, dijo a InSight Crime: «Si quieres entender la totalidad de los paquetes de asistencia de Estados Unidos, esa información es realmente difícil de encontrar y nunca ha estado en un solo lugar». «Si ni siquiera se puede establecer un panorama general de lo que es la asistencia de los EE.UU., ¿cómo son exactamente pretende evaluarse?».

Proporcionando una base de datos comprensiva de todos los programas de ayuda de la defensa de los EEUU, WOLA apunta someterlos a la supervisión continua del ciudadano.

Los programas de seguridad respaldados por Estados Unidos en América Latina han tenido un récord mixto, tanto en términos de su eficacia a largo plazo como de su impacto en los derechos humanos. Por ejemplo, la Iniciativa de Seguridad Regional de América Central (CARSI) – un proyecto al que los Estados Unidos ha inyectado más de mil millones de dólares desde 2008 – ha sido objeto de debate sobre si sus programas de prevención de pandillas y violencia han mostrado resultados positivos. Otras importantes iniciativas de seguridad, como el paquete multimillonario del Plan Colombia, también han sido criticadas por no alcanzar algunos de sus objetivos.

El monitoreo del cumplimiento de las condiciones de derechos humanos ha sido otro tema importante con la ayuda de seguridad de los Estados Unidos. Mientras Estados Unidos aprobó una ley diseñada para eliminar las fuerzas de seguridad extranjeras implicadas en abusos de los derechos humanos -la llamada Ley Leahy- la oficina del Departamento de Estado que administra el proceso de investigación es mal financiada y la ley misma está plagada de lagunas que se han utilizadas para evadirla.

La falta general de monitoreo y evaluación de los programas de asistencia de seguridad de los Estados Unidos hace difícil evaluar hasta qué punto los paquetes como CARSI y la Iniciativa Mérida ayudaron a abordar las preocupaciones de seguridad de los países en donde se implementaron.

En este contexto, la base de datos de WOLA es un prometedor primer paso para mejorar la transparencia en torno a estos programas. Pero la mayor supervisión de los programas de ayuda de seguridad de Estados Unidos podría no ser suficiente por sí misma, advierte Kinosian. Junto con una asistencia militar más eficaz y transparente, dice, los legisladores estadounidenses también deben promover programas más largos que aborden las causas profundas de la violencia en la región, como «desarrollo rural, cultivos alternativos o fortalecimiento de instituciones públicas, programas que aborden el núcleo de estas amenazas en contraposición a los meros síntomas».

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