Noticias Militares de Brasil: Máximos históricos de inseguridad

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El miércoles 4 de abril, con todo el país aguardando la decisión de la Corte Suprema sobre el habeas corpus del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en Río de Janeiro los nuevos datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP) mostraron que el crimen en todo el estado ha alcanzado máximos históricos.

Con la ola de crímenes en Río de Janeiro, a principios de este año el gobierno federal de Brasil entregó la seguridad de Río de Janeiro al ejército de Brasil, foto de Fernando Frazão / Agência Brasil.

En enero y febrero de 2018, cuatro categorías diferentes de delitos alcanzaron niveles nunca antes vistos desde que el ISP comenzó a rastrear estadísticas hace casi treinta años: robo de carga (1,719), robo de vehículos (10,078), robos de peatones (15,107), y robos de autobuses (2,086).

Esta fue la primera vez que el ISP registró más de 15,000 robos de peatones en un período de dos meses. Las 15.107 víctimas de robo de peatones en enero y febrero de 2018 casi igualan la cantidad total de robos de peatones del mismo período de dos meses de 1991 a 1998 combinados, 15.624.

Además, los robos de teléfonos celulares y cajeros automáticos, que la organización comenzó a rastrear en 2001 y 2003, respectivamente, también subieron a niveles sin precedentes.

En enero y febrero, hubo 4,210 robos de teléfonos celulares y 15 robos de ATM, ambos máximos históricos para el período de dos meses. Antes de esto, el ISP nunca había registrado más de cuatro mil robos de teléfonos celulares en un período de dos meses.

Aumentos alarmantes en otros crímenes

Otros índices del informe del ISP, como robos en el hogar, no llegaron a batir récords, pero aún mostraron aumentos alarmantes. Los robos en el hogar totalizaron 221 en enero y febrero de este año, casi setenta por ciento más que los 130 registrados en el mismo período en 2017.

En una entrevista con Globo, el coronel Robson Rodrigues, investigador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), enfatizó que los datos del ISP muestran la falta de una planificación adecuada para los limitados recursos de seguridad de la ciudad.

«En Río, perdimos parte del control», explicó, «cuando elegimos aumentar las operaciones en busca de armas en las favelas, en momentos de crisis de recursos, esta opción nos lleva a perder en alguna parte». Termina sacrificando recursos que podrían ser utilizados en el patrullaje preventivo. Es un signo del colapso del sistema policial «.

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