Noticias Militares de Argentina: Lucha femenina por el aborto legal

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Una tarde empapada de lluvia en el invierno de 2015 cientos de miles de paraguas fluyeron por la Avenida de Mayo, el bulevar arbolado que une el Congreso de la Argentina y el Palacio Presidencial a través del corazón del centro de Buenos Aires, y generó un maremoto. Las imágenes inundaron los canales de noticias nacionales durante todo el día, y en el siguiente, los porteños se despertaron en casi todas las escenas de perfil de la página principal del evento.

Con el tiempo, las ondas de choque se extendieron hacia afuera, tocando prácticamente todos los países de la región con demostraciones similares.

Los paraguas y los carteles que los acompañaban habían sido en su mayoría de mujeres, y anunciaba el nacimiento de una nueva cara radical del movimiento de mujeres en América Latina bajo el nombre Ni Una Menos.

Este lema pronto se convirtió en un grito de guerra contra la epidemia de violencia de género en América Latina, que es la región con las tasas de femicidio más altas del mundo. Además, el movimiento nacido bajo esa simple frase ha sobrealimentado la lucha por los derechos de las mujeres en toda América Latina y colocó a los activistas argentinos en la vanguardia: la votación trascendental del miércoles por los legisladores nacionales sobre la legalización del aborto muestra la fuerza e influencia que han acumulado desde la marcha inaugural.

La fuerza creciente del movimiento

El nombre Ni Una Menos se originó en forma de etiqueta por encima de una conmovedora caricatura que mostraba a una niña pequeña, con los ojos bajos, levantando un puño en alto. Fue elaborado en respuesta a la muerte de Chiara Páez, de 14 años, a manos de su novio en 2015, una historia que llegó a los titulares nacionales en medio de un aumento en la tasa de feminicidios ya alta en Argentina ese año. Una ola de pequeñas protestas organizadas en respuesta culminó en la inmensa manifestación del 3 de junio.

Tres años después, la manifestación de Ni Una Menos se ha convertido en una fecha central en el calendario del movimiento de mujeres argentinas. Su última versión del domingo pasado fue notable no solo por la gran participación y atención que generó, sino también por una sorprendente muestra de solidaridad asumida por los manifestantes.

Antes de la votación del miércoles sobre legalización, hay una sensación palpable de unión entre los partidarios de ambas campañas. Cualquier muestra de fuerza y ​​unidad a favor de la reforma no solo es bienvenida sino necesaria para lograr este objetivo de abortos legales, libres y seguros, un objetivo que hace tan solo unos años parecía tan lejano.

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