Mujeres a la vanguardia del ejército uruguayo

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Las mujeres ganan cada vez más terreno en el ámbito militar. Después de completar diferentes cursos de especialidad en la infantería de Uruguay, las integrantes del servicio femenino uruguayo fueron pioneras en un nuevo camino en la unidad centenaria. El Batallón de Infantería Acorazada No. 13 del Ejército Nacional Uruguayo sufrió una transformación. En 2013, trasladó su sede de Montevideo a un nuevo sitio en Durazno, en el centro del país, y formó una brigada blindada que incluía el Regimiento de Caballería Blindado n. ° 2 y el Batallón de Infantería Mecanizado n. ° 15, todo mientras adoptaba una doctrina más inclusiva.

Una situación poco común surgió en el momento del movimiento. La unidad se encontró con una gran cantidad de puestos vacantes y un número muy limitado de personal para manejar las diferentes tareas asignadas al comando alto. En estas circunstancias, las mujeres, que no estaban exentas de la regla, tuvieron que adaptarse, especialmente a los horarios y misiones asignadas, lo que condujo a la comprensión del principio de reciprocidad.

El Teniente Coronel Porciúncula dijo que el Ejército continuará profundizando el principio de reciprocidad, ya que, según él, un buen liderazgo significa sacar lo mejor de las personas para lograr resultados para el grupo. En base a esta filosofía, las mujeres recibieron capacitación históricamente solo para hombres con la premisa de que los esfuerzos eran más importantes que el resultado.

Haciendo historia

La teniente segunda del ejército nacional uruguayo María Eugenia García, quien se graduó como oficial de la Academia Militar hace un año, sirve como líder de pelotón. Ella cuenta 15 soldados y cuatro tanques M-24 bajo su mando. Su deber consiste en facilitar el entrenamiento profesional de su tripulación.

El proceso de adaptación a un entorno predominantemente masculino fue un poco difícil al principio, explicó el oficial.  El objetivo para el 2 ° Teniente García es continuar y avanzar en su carrera y llevarla entrenamiento de armadura profesional un paso más allá de Fort Benning, Georgia, en los Estados Unidos.

La cabo del ejército nacional uruguayo Silvia Machado completó el entrenamiento requerido para un comandante de tanque, cuya responsabilidad es guiar a la tripulación. Ella también tiene familiares en el ejército, lo que influyó en su decisión de unirse al Ejército para formar parte de la compañía de tanques.

La soldado del Ejército Nacional Uruguayo, Melisa Mor, se unió al Batallón de Infantería Acorazada No. 13 como enfermera. Después de solicitar el permiso de su oficial superior para asistir al curso de cargador de municiones tanque M-24, ella pasó. Ella ahora es un cargador de pistolas de tanque. Su responsabilidad, en ejercicios o combate, es asegurar las condiciones óptimas de la munición, y luego cargarla en el cañón, además de ayudar a la tripulación.

Las mujeres uruguayas han logrado su objetivo: realizar una tarea a la par de los hombres por derecho propio. Representan un capítulo en la historia de su batallón y del Ejército Uruguayo.

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