Lucha de México por disminuir asesinatos

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México vio un total de 25,339 asesinatos el año pasado, según los datos oficiales, después de 2017 ya se estableció como un año récord basado en asesinatos llevados a cabo hasta noviembre.

El Ministerio del Interior dijo el sábado que 2.219 personas fueron asesinadas en diciembre de 2017. Las autoridades comenzaron a recopilar datos en 1997, y la cifra récord anterior de 22.409 ocurrió en 2011.

La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras tanto, subió a 20.51, contra 16.80 en 2016, cuando 20.545 fueron asesinados.

Brasil y Colombia tuvieron alrededor de 27 homicidios por cada 100,000 habitantes, aún muy por debajo de los 57 de Venezuela por cada 100,000, según un informe del Banco Mundial. El Salvador informó una tasa de 60.8 para 2017.

Varias ciudades de EE. UU., incluidas St Louis, Baltimore, New Orleans y Detroit, también tuvieron tasas más altas.

Pero algunas partes de México eran singularmente violentas: el estado de Colima, en la costa del Pacífico, tenía una tasa de 93,6 homicidios por cada 100.000 habitantes. Baja California Sur, hogar de las ciudades gemelas de Los Cabos, tuvo un índice de 69.1. Guerrero, hogar de la ciudad turística de Acapulco, tenía una tasa de 64.2.

México se está convulsionando por una ola de violencia vinculada al narcotráfico que dejó casi 200,000 muertos desde diciembre de 2006, cuando el gobierno del ex presidente Felipe Calderón lanzó una controvertida operación militar antidrogas que, según sus críticos, solo ha provocado más asesinatos y ataques.

Relación con el crimen organizado

Las cifras no detallan cuántos de los asesinatos están relacionados con el crimen organizado, pero los expertos dicen que es probablemente una gran mayoría, ya que la mayor parte se registró en estados donde los cárteles de la droga están profundamente arraigados, como el sur de Guerrero y el este de Veracruz.

En el último año, incluso los estados que antes eran relativamente pacíficos, como Baja California Sur, el noroeste de Colima y el centro de Guanajuato, se vieron sacudidos por la violencia.

Los analistas creen que esto puede estar relacionado con un aumento en el número de células autónomas luego de la captura de los jefes de los principales cárteles de la droga.

Las pandillas criminales también se han diversificado, traficando con gasolina robada, participando en extorsiones, secuestros a cambio de un rescate o tráfico de personas.

En un intento por abordar el tema, el Congreso de México aprobó la semana pasada una controvertida ley de seguridad interna que formalizaría el papel de los militares en la seguridad nacional.

La medida generó críticas por parte de grupos de derechos humanos preocupados por la militarización del país, mientras que el jefe de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al-Hussein, dijo este mes que «corre el riesgo de debilitar los incentivos para que las autoridades civiles asuman plenamente sus funciones policiales».

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