Los costos del programa de servicio militar obligatorio de Macron

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Emmanuel Macron, cuyo libro de campaña se tituló Revolución, hizo obligatorio el servicio nacional como una pieza central de su carrera por la presidencia. Hay una razón por la cual la propuesta resonó durante la campaña electoral. El documento fundador de la Revolución Francesa, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, insistió no solo en los derechos del hombre, sino también en los deberes del ciudadano. «Aux armes, citoyens!» Fue el más primordial de los deberes a la república.

En 1997, Chirac puso fin al servicio nacional obligatorio, ya sea bajo los auspicios militares o civiles. Enfrentado a la hostilidad de los republicanos tradicionales de izquierda y derecha, Chirac propuso reemplazarlo por un «rendez-vous citoyen».  Durante su campaña, Macron había prometido reinstituir, en sus palabras, un «servicio militaire universel». Hombres y mujeres franceses entre las edades de 18 y 21, declaró, deberían recibir «la experiencia, aunque breve, de la vida militar».

Macron describió el programa de servicio como lleno de beneficios. Supervisado por el ejército y la gendarmería, revitalizaría el sentido colectivo del deber republicano. Desde que se convirtió en presidente, Macron ha mantenido su voto. Parece creer que el programa se ha vuelto crítico para su reputación como un hombre de palabra, aunque se adapta a los ajustes necesarios.

Costos asociados al proyecto

Sin embargo, para cuando el programa de servicio nacional universal llegue al puerto, corre el riesgo de ser recuperado por los bancos. En un informe del Senado el año pasado el precio estimado para 800,000 jóvenes conscriptos se disparó a 30 mil millones de euros, mientras que un miembro del comité de finanzas de la Asamblea Nacional estimó que renovar la infraestructura solo para este programa sería entre 10 y 15 mil millones de euros.

Los costos proyectados están por todas partes, porque el proyecto en sí está por todas partes. La semana pasada, una comisión parlamentaria delineó una especie de servicio nacional lite. La duración del servicio se dividiría en tres frases, comenzando con un curso escolar intermedio sobre «educación cívica y moral».

La etapa final, para todos los jóvenes entre 18 y 25 años, es una llamada «l’incitation à l’engagement», que se traduce como «una súplica para involucrarse». Como su nombre indica, los hombres y mujeres jóvenes serían instados , no obligado, a unirse a organizaciones cívicas ya existentes.

La ministra de las fuerzas armadas, Florence Parly, ahora está interviniendo para jugar el resultado. En una conferencia de prensa la semana pasada, afirmó que el servicio nacional no sería «facultatif» u opcional, con la condición menos que tranquilizadora de que «los gendarmes no golpearán a la puerta de aquellos que se nieguen a servir».

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