Las necesidades de los comandantes de EE.UU.

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Los comandantes necesitan una infraestructura infundida de IA para vigilar a las fuerzas amigas y hostiles, sugerir acciones y ayudar a llevar a cabo las órdenes.

Para mantener su posición como el ejército dominante en el mundo, los EE. UU. necesitan nuevas tecnologías de comando y control que puedan conectar por completo y poner en práctica las capacidades de todos los activos disponibles, independientemente del servicio o dominio.

Estas nuevas herramientas necesitarán ser actualizadas rápidamente, a menudo sobre la marcha, y lo suficientemente resistentes como para que los comandantes puedan confiar en los datos a medida que entran y salen a plataformas y unidades individuales.

Los servicios han experimentado durante mucho tiempo la capacidad de integrar y ordenar plataformas desde todos los servicios. La doctrina de la Guerra Aérea posterior a Vietnam y los cambios en las operaciones conjuntas forzadas por la Ley Goldwater-Nichols de 1986 rompieron las tuberías de los dominios y obligaron a los comandantes a fusionar los servicios individuales en un solo cuerpo de guerra.

Pero en una era en la que los adversarios potenciales están alcanzando y encontrando maneras de anular la capacidad militar de los EE. UU., los métodos actuales de combinar el poder aéreo, terrestre y marítimo -por no hablar del dominio electrónico- ya no son lo suficientemente buenos.

Ayuda para los comandantes

Para poder conectar e integrar completamente la fuerza futura, los militares de EE. UU. deben acelerar la adopción de la autonomía, el aprendizaje automático y la inteligencia artificial para aumentar la velocidad con la que se procesan los datos, la información distribuida y las decisiones de combate.

Afortunadamente, los avances recientes en estas tecnologías prometen mejorar drásticamente la capacidad de conectar plataformas y reducir la línea de tiempo de datos a decisión. Se está alcanzando un punto donde las compañías de software comercial pueden desarrollar herramientas y algoritmos que permiten a los comandantes tomar decisiones de combate casi instantáneamente, en todos los dominios, y usar cualquier plataforma que pueda conectarse en red a un sistema de administración de batalla, independientemente del servicio o fabricante.

Estas herramientas de software no eliminarán a los comandantes del proceso de toma de decisiones; simplemente los ayudarán a recopilar y dar sentido a los datos de una manera que permita tomar decisiones informadas con más rapidez que una sala llena de planificadores humanos.

La adopción generalizada de estas tecnologías, que ya predomina en los mundos de la fabricación comercial, la logística y los productos de consumo, requerirá que los líderes militares cambien su forma de pensar y desarrollen una nueva doctrina de formación y guerra. Y la adopción de cualquier tecnología nueva siempre viene con obstáculos.

 

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