Las dos caras de la Alta Comisionada de DDHH de ONU

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La ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, es ahora la nueva Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas. Su nombramiento causa gran admiración, ya que a la edad de 23 años ella misma tuvo que vivir violaciones a sus derechos humanos, cuando en la dictadura de Augusto Pinochet fue torturada y vivió en el exilio (Te puede interesar: ONU nomina a Michelle Bachelet como Alta Comisionada de DD.HH).

Es hija del difunto general de la Fuerza Aérea de Chile, Alberto Bachelet, quien se opusó vehementemente a la dictadura de 1973, lo que le causó meses de tortura y prisión, muriendo en el año de 1974. Michelle y su madre fueron arrestadas en 1975 cuando ella pertenecía al Partido Socialista. En su autobiografía, señala sus años en prisión como una época de su vida en la que sufrió ‘dificultades físicas’.

Se exilió en Alemania del Este y Australia con ayuda de algunos familiares. Allí conoció a su entonces novio Jaime López, con quien emprendió una lucha para reivindicar la muerte de su padre, lo que le causó a López su arresto y posterior desaparición.

Bachelet regresó a Chile en 1979 y estudió medicina, se especializó en pediatría y trabajó con niños hijos de padre víctimas de la dictadura en 1973-1990. Simultáneamente, pertenecía al Partido Socialista y siguió ascendiendo en la coalición de centro izquierda que tuvo el poder por casi 20 años tras la finalización de la dictadura de Pinochet.

Su carrera política se disparó con su nombramiento como la primera ministra mujer de Defensa en América Latina en el Gobierno de Ricardo Lagos. Luego, en 2006, se convirtió en la primera mujer presidenta de Chile.

Tras finalizar su mandato, fue la primera directora de ONU Mujeres, agencia recién inaugurada adyacente a la organización mundial que se ocuparía del tema de género. Regresó a Chile a empezar un segundo mandato presidencial desde 2014 hasta el 2018.

Alta Comisionada de la ONU

Ahora, con su experiencia en Derechos Humanos y en altos cargos, será la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, reemplazando al jordano Zeid Ra’ad Al-Hussein.  A pesar de esto, en Chile es criticada por no haber cerrado una prisión especial para criminales de la época de la dictadura que contaba con algunas comodidades que no disfrutarían en una prisión regular.

Adicionalmente, la ex presidenta y ahora Alta Comisionada nunca tuvo una posición clara frente a la crisis política, económica y social de Venezuela, lo que en parte se asume como una negación de la violación de los derechos humanos en este país. Con esta evidencia, se produce un cuestionamiento: ¿hay entonces una preferencia por la exigencia y garantía de derechos humanos solo cuando estos son cometidos por Gobiernos de derecha?.

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