La pesca ilegal de China en Sudamérica amenaza la seguridad regional

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Según un artículo publicado por el Comando Sur de los EE. UU., los buques pesqueros chinos han violado agresivamente los límites marítimos y han realizado operaciones de pesca ilegales en lugares más antiguos de Sudamérica para sostener la demanda masiva de mariscos en China.

Enfrentar las preocupaciones sobre la flota pesquera masiva de China (estimada en cerca de 3.000 barcos) es complicado, en gran parte debido a que sus actividades a menudo bordean el límite de las aguas internacionales. Estas embarcaciones violan rutinariamente las aguas soberanas de otras naciones, a menudo reforzadas por escoltas de la Guardia Costera China, pero regresan a aguas internacionales antes de que puedan ser capturadas y cargadas. Desde allí, las transferencias de barco a barco con buques refrigerados permiten a la industria pesquera china continuar eliminando otras áreas de la vida marina sin reconocer los límites regionales establecidos por los gobiernos locales.

No es que la flota china no pueda pescar en aguas internacionales, pero su presencia cercana genera controversia. Por ejemplo, Juan Carlos Sueiro, director de la organización internacional de Pesca de Perú, Oceana, indicó que “ya identificó los buques que ingresan a aguas peruanas sin una licencia o con una identificación duplicada”.

Entorno de inseguridad en la región

Estas violaciones crean un entorno de seguridad complicado para las naciones sudamericanas pues las cuadrillas de pesca chinas pescan en sus aguas protegidas o cazan especies en peligro de extinción.

Las regiones cercanas a Perú y Argentina tienen la mayor congregación de estos buques en el mundo. A menudo, hay una falta de infraestructura para la vigilancia o los medios para montar un esfuerzo efectivo de desestimación. En agosto de 2017, el barco Fu Yuan Yu Leng 999 fue abordado por las autoridades de Ecuador después de que la tripulación fuera capturada pescando en una reserva marina protegida. A bordo, las autoridades encontraron 300 toneladas de aletas de tiburón. La cosecha es para un plato especial en China, la sopa de aleta de tiburón, que comúnmente se sirve en ocasiones especiales como bodas.

A medida que las reservas disminuyen en las aguas de América del Sur y amenazan la dependencia económica de la industria pesquera nativa, las tensiones continuarán aumentando entre China y otros países. De hecho, los barcos de la Guardia Costera en Argentina ya dispararon e incluso hundieron barcos pesqueros chinos en más de una ocasión como resultado de actividades de pesca ilegal.

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