La muerte de Alberto Nisman sigue siendo un misterio

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Cuatro años después de la muerte del fiscal especial de AMIA, Alberto Nisman, conmocionó a la nación, la investigación sobre lo que realmente sucede permanece estancada. Un manto de misterio parece envolver todo lo que se acerca al caso, desde una investigación forense hasta la presencia de personajes turbios.

De manera extraordinaria, los investigadores todavía están tratando de juntar y analizar un número sospechoso de llamadas telefónicas y mensajes de texto que comenzaron el sábado 17 de enero y que involucran a diferentes áreas de las agencias de inteligencia del país, el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial, el Ministerio de Seguridad y la Inteligencia Militar.

Los teléfonos celulares de los miembros de alto rango de la administración kirchnerista continúan bajo escrutinio, así como un gran número de teléfonos conectados a ciertos directores de la antigua Secretaría de Inteligencia, cuyo nombre se cambió luego de la desaparición de Nisman, cuya fecha de muerte se estima entre el domingo , 18 de enero y primeras horas del lunes.

Se están analizando cientos de teléfonos celulares y dispositivos Nextel asignados a los ex directores de inteligencia Alberto Massino y Fernando Pocino, así como a otros del espía principal Oscar Parrilli. También está involucrado el ex Jefe de Estado Mayor del Ejército César Milani. Las actividades sospechosas, como la activación de una gran cantidad de teléfonos días antes de la muerte de Nisman, se desactivaron a continuación, llamaron la atención de los investigadores y los llevaron a creer que se trataba de una planificación previa.

Resultados de los análisis

El principal sospechoso sigue siendo Diego Lagomarsino, especialista en informática de Nisman y empleado de la Fiscalía de la AMIA, a pesar de que ninguno de sus colegas lo haya visto nunca. Lagomarsino está acusado en el caso como un participante necesario, ya que fue la persona que le prestó a Nisman el arma calibre .22 de Bersa que disparó la fatídica bala.

Lagomarsino originalmente testificó que Nisman lo llamó para pedirle el arma, pero las nuevas revelaciones indican que fue al revés, y que los mensajes de WhatsApp se eliminaron más tarde. Fuentes cercanas a la investigación dijeron a Perfil que «se está volviendo cada vez más claro que Lagomarsino no era simplemente un especialista en TI». El agregado de seguridad de Nisman también fue acusado de malversación, mientras que dos de ellos también están acusados ​​de ser parte de un encubrimiento.

El caso que investiga el ataque terrorista en el centro de la comunidad judía AMIA en 1994 también se ha quedado estancado.

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