La estrategia de Donald Trump para América Latina

0
218

El antagonismo de Donald Trump hacia América Latina es evidente, la política particularmente en México y América Central, y las diversas medidas enérgicas que está instigando ya están teniendo consecuencias imprevistas.

Las últimas víctimas de la administración son beneficiarios de la cobertura del Estatus de Protección Temporal (TPS), el cual otorga permiso legal para vivir y trabajar en los EE. UU.  se da a nacionales elegibles de países designados afectados por desastres naturales y conflictos. El gobierno de los Estados Unidos seleccionó por primera vez a los beneficiarios centroamericanos de este programa en 1999, justo después de que el huracán Mitch dejó casi 20,000 ciudadanos centroamericanos muertos y más de 1,5 millones de personas sin hogar.

La actitud de la administración Trump hacia Centroamérica significa que miles de personas perderán su estatus de TPS. Más recientemente, el Departamento de Seguridad Nacional decidió eliminar a los hondureños del plan TPS, lo que significa que 86.000 ciudadanos hondureños que actualmente viven en los Estados Unidos ya no serán elegibles para trabajar allí. El Salvador también fue retirado del programa en febrero, lo que significa que se espera que 200.000 salvadoreños salgan de los EE. UU. antes de septiembre de 2019.

Honduras y El Salvador se encuentran entre los países más violentos del mundo, y sus inadecuadas infraestructuras públicas y economías vacilantes están mal equipadas para hacer frente a cientos de miles de repatriados. Para empeorar las cosas, el 17-18% del PIB de cada país se compone de remesas de personas que trabajan en los Estados Unidos. Rescindir la elegibilidad TPS de esas personas no ayudará a enfrentar la inestabilidad de la región y la pobreza extrema, y ​​ciertamente no impedirá que los centroamericanos intenten viajar al norte.

Migración

Trump ha criticado duramente a la población migrante mexicana y centroamericana como un caldo de cultivo para la actividad de pandillas. El año pasado, el Departamento de Justicia declaró a la notoria pandilla MS-13 como un objetivo «prioritario» después de una avalancha de horripilantes asesinatos en el norte de Virginia y Long Island. Pero los esfuerzos de Washington para reducir la amenaza planteada por los delincuentes de Centroamérica habrán sido en vano a menos que se retracte de una decisión de cortar la ayuda extranjera a la región asediada.

La asistencia a México y América Central aumentó durante la administración de Obama, que trabajó duro para fortalecer la judicatura de sus vecinos y reformar sus fuerzas policiales. Pero las cosas han cambiado. La solicitud de presupuesto del Departamento de Estado para 2019 reduce la ayuda económica y de seguridad a América Latina en alrededor del 40%, lo que llevaría a la asistencia estadounidense a la región a su nivel más bajo desde 2001.

En general, el enfoque de la administración Trump hacia la región se remonta a la Guerra Fría, cuando Estados Unidos apoyó a los dictadores centroamericanos e intervino cruelmente en los asuntos internos de sus países.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por Favor deje su comentario!
Por favor ingrese su nombre