Jim Mattis habla de conciliación política y no militar en Afganistán

Jim Mattis, secretario de defensa de Estados Unidos afirmó que cree en una posibilidad de triunfo en Afganistán que no es precisamente en el campo de batalla sino en lo político.

Miramos hacia una victoria en Afganistán. No es una victoria militar; la victoria será una reconciliación política, sabemos que hay interés de los talibanes.

Habló sobre un acuerdo político entre talibanes, el ejército afgano y el gobierno, donde Afganistán dejará de ser “un refugio para ataques internacionales” como sucedió con Al Qaeda cuando realizó el ataque a las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Funcionarios de inteligencia estadounidenses predicen que la guerra permanecerá estancada ya que la temporada de combates tradicionalmente más intensiva comienza esta primavera.

En las últimas semanas el Ejército de Estados Unidos envió aproximadamente 800 soldados, con otras tropas de apoyo para ayudar a los afganos en la línea del frente. Adicionalmente se cambiaron aviones de ataque A-10 y otras aeronaves de golpear a militantes del Estado Islámico en Siria e Irak a Afganistán como parte del nuevo enfoque de Trump.

Una nueva estrategia militar para conseguir la paz

Según Mattis, el objetivo es convencer a los insurgentes de que no pueden ganar en el campo de batalla, lo que los lleva a reconciliarse con el gobierno afgano.

Stephen Biddle, profesor de ciencias políticas de la Universidad George Washington se ha presentado escéptico de que la nueva estrategia estadounidense marcará una diferencia decisiva a nivel militar, aunque ve “destellos de esperanza” para avanzar hacia un acuerdo de paz.

Trump, sin embargo, dijo el 29 de enero que no ve ninguna base para las conversaciones de paz mientras los talibanes estén “matando gente de izquierda y derecha”.

La postura de los talibanes es que las conversaciones para un compromiso que ponga fin al conflicto deben llevarse a cabo con Washington, no con Kabul.

Funcionarios estadounidenses han transmitido mensajes a representantes políticos talibanes en Qatar instando al grupo a negociar con el gobierno afgano. Los países vecinos dudan del compromiso de Estados Unidos con una resolución política. Se cree que Pakistán, Irán y Rusia mantienen vínculos con representantes militantes dentro de Afganistán en caso de que el país devastado por la guerra se derrumbe.

En el frente militar, los funcionarios de los EE. UU. Afirman que los años de esfuerzo para construir un ejército y una fuerza aérea afgana creíbles y efectivos están comenzando a dar sus frutos. Al mismo tiempo, se ha vuelto más difícil medir tal progreso porque la coalición militar liderada por Estados Unidos ha dejado de publicar información como el tamaño del ejército afgano y las tasas de desgaste en sus filas. El gobierno afgano también retiene el número de muertes en combate en Afganistán.

 

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