Informe alerta sobre el peligro de usar armas disparadas desde el hombro

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El personal militar puede estar poniendo en peligro sus propios cerebros cuando operan ciertas armas disparadas desde el hombro, según un informe encargado por el Ejército publicado el lunes. El informe, del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, dice que estas armas parecidas a las bazucas representan un peligro porque están impulsadas por una explosión a pocos centímetros de la cabeza del operador.

El informe analiza una serie de lesiones causadas por ondas expansivas: pulsos de aire a alta presión que emanan de una explosión y viajan más rápido que la velocidad del sonido.

Durante las guerras en Irak y Afganistán, los oficiales militares reconocieron que la onda expansiva de una bomba al borde de la carretera podría dañar el cerebro de una persona sin dejar señales visibles de daños. Y en 2010, el Pentágono emitió un memorando que describe los pasos para mejorar el cuidado de las tropas expuestas a estas explosiones.

Desde entonces, ha habido una creciente evidencia de que las explosiones de armas como el rifle sin retroceso Carl Gustav y el arma antitanque AT4 también pueden afectar el cerebro.

Los estudios muestran que algunos miembros del servicio que disparan estas armas en repetidas ocasiones tienen problemas a corto plazo con la memoria y el pensamiento. Lo que no está claro es si esos cambios temporales pueden conducir a déficits permanentes.

Los militares están estudiando esa posibilidad, y el nuevo informe es parte de ese esfuerzo. Pero una respuesta definitiva sobre los riesgos de disparar armas probablemente esté en muchos años.

El informe dice que los militares deberían hacer cambios ahora, a pesar de la incertidumbre. Una recomendación es un uso mucho más amplio de dispositivos conocidos como medidores de explosión, que miden la intensidad de las ondas expansivas. Los medidores son típicamente del tamaño de un reloj de pulsera y los miembros del servicio los sujetan a sus hombros y casco.

Recomendaciones

Los autores del informe también recomiendan pasos para reducir la exposición de los miembros del servicio a las ondas de explosión durante los ejercicios de entrenamiento. Por ejemplo, dicen, los militares deberían reducir la cantidad máxima de veces que una persona puede disparar ciertas armas en un solo día y durante varios días.

Los militares también deberían estudiar un nuevo tipo de casco diseñado para proteger al cerebro de las ondas expansivas, dice el informe.

Los militares deberían comenzar a tratar al personal expuesto a las ondas expansivas de la misma forma que trata a las personas que trabajan con radiación peligrosa, dice Sims, en otras palabras, establecer un límite a la exposición a explosiones que una persona puede recibir durante su carrera militar.

Un portavoz del Ejército le dice a NPR que el ejército está revisando el informe y ofrecerá una respuesta y recomendaciones.

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