El programa espacial de Brasil fue blanco de la CIA entre 1978-1988

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La CIA utilizó satélites para espiar el programa espacial brasileño y el complejo industrial militar del país entre 1978 y 1988. Los documentos desclasificados por el gobierno estadounidense en diciembre de 2016 muestran análisis de fotos aéreas de las instalaciones de fábricas, (RN), y del campo de pruebas de armamento de la Sierra de la Cachimbo, donde la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) construía un pozo que podría ser usado en pruebas de artefactos nucleares.

Además de satélites, los papeles muestran que los adidos de defensa y la embajada estadounidense disponían de una red de informantes que permitió a Estados Unidos conocer detalles de las negociaciones secretas entre Brasil y Arabia Saudita y las ventas de blindados y cohetes al régimen de Saddam Hussein en Irak, y para Libia, gobernada entonces por Muamar Gadafi. Los estadounidenses temían que, por medio de esas ventas, la tecnología occidental fuera a parar en manos de la Unión Soviética. Tenían todavía restricciones a las entregas a naciones hostiles a Estados Unidos. Pero también veían una ventaja: el equipo brasileño podía robar de los rusos mercados inaccesibles a Washington.

El informe con el título Alcance de misiles: Instalaciones misiles estratégicas SSM (Mísio Tierra-Tierra) lista diez lugares de interés del espionaje americano, producido por el Centro Nacional de Interpretación Fotográfica. El primero en ser fotografiado fue la Base Aérea de São José dos Campos.

En la misma ciudad, los satélites registraron el Centro Técnico Aeroespacial (CTA) y la fábrica de Avibrás, que participaba en los proyectos de cohetes militares. En la vecina Santa Blanca, otra área de Avibrás fue vigilada, así como en Piquete, una fábrica de explosivos, los estadounidenses pensaban que allí se haría el combustible sólido del cohete meteorológico Sonda IV y del VLS (Vehículo Lanzador de Satélites).

El informe de noviembre de 1982 usa fotos de la Base Aérea de Navidad y de su área de lanzamiento de cohetes y, finalmente, del campo de prueba de arma de la pipa. Los estadounidenses preveían que, en 1988, el país tendría condiciones de lanzar el VLS, sólo sería lanzado en 1997 y sería abandonado tras explotar en 2003 en la Base Aérea de Alcántara, en Maranhão, dejando 21 muertos.

 

De la CIA sobre el período de la dictadura

En 1980 y en 1984 la CIA produciría informes sobre las ventas, acusando al país de no importarse con el destino final de las armas. Según ellos, blindados Cascavel fueron repasados ​​por Libia a los rebeldes del Frente Polisario, que luchaban por la independencia del Sahara Occidental (territorio ocupado hoy por Marruecos), ya rebeldes del Chad.

En el papel de 1984, los estadounidenses analizaban las vulnerabilidades de la industria bélica brasileña. La principal de ellas, según la CIA, dependía de las ventas externas. Cualquier corte de compras podía ser letal para el sector.

El documento secreto a través del riesgo de fugas de tecnología para países hostiles del Tercer Mundo y para Moscú. Brasil ya habría despertado la atención de los rusos, pero no estaría preparado para proteger sus secretos. También informaba que el gobierno brasileño vetó las ventas a Cuba y Corea del Norte»

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