El contrabando en la frontera Colombia-Venezuela gana $3 millones al día

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Actualmente, el contrabando de combustible puede generar hasta $ 3 millones en un solo día a lo largo de toda la frontera entre Colombia y Venezuela. Una vez que la gasolina venezolana entra en Colombia, el precio de un galón se dispara a 3.700 veces su valor en Venezuela.

El cartel de contrabando ha controlado el negocio de contrabando de combustible en la zona durante los últimos cuatro años, después de que Francisco Gómez, ex gobernador de La Guajira, y Marcos de Jesús Figueroa, alias «Marquitos», fueron arrestados en 2013 y 2014, respectivamente (Te puede interesar: Soldado estadounidense acusado de contrabando en un avión militar)

El cartel utiliza dos estrategias para mover su producto ilegal. Por medio del lavado de activos con cooperativas autorizadas para la distrivución de gasolina y el envío de carros cargados de gasolina hacia el corregimiento de Cuestecitas, que se encuentra en el vecino municipio de Albania y tiene un enorme mercado para las ventas ilegales de gasolina.

Maicao es el lugar perfecto para que el Cartel de Contrabando transporte y venda gasolina venezolana en el norte de Colombia. La ciudad comparte una extensa frontera con el estado de Zulia en Venezuela, que miles de autos cruzan diariamente utilizando las aproximadamente 200 rutas no oficiales conocidas como «trochas».

Las pimpinas han inundado toda la ciudad, y las personas que las venden, conocidas como «pimpineros», son el último eslabón de la cadena de contrabando de combustible.

El negocio retomado

Este negocio no es nuevo, las estrategias fueron tomadas de las organizaciones criminales que ya habían manejado el contrabando de la región antes: las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y la red criminal encabezada por Kiko Gómez y Marquitos Figueroa.

Cuando las AUC se desmovilizaron en 2006, Gómez y Marquitos continuaron con las mismas actividades. Pero no usaron la cooperativa solo para lavar su gasolina ilícita, también manejaron sus propias estaciones de servicio en la pequeña ciudad fronteriza de La Paz, en el departamento de Cesar, expandiendo su control del negocio de contrabando hasta 2014.

El dúo logró mover convoyes de hasta 150 autos desde Maicao a La Paz. Las enormes líneas de automóviles se conocían como «caravanas de la muerte» por el riesgo inherente del negocio que representaban.

El contrabando gana miles de millones de pesos (ilegales) al año, pero para las autoridades es mucho más costoso, y peligroso en el caso de la gasolina, almacenar la mercancía recuperada de esta actividad ilegal. De ahí la dificultad que existe para la captura y procesamiento de este tipo de criminales.

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