Ejército de Tailandia propone conversaciones de paz con insurgentes

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El ejército de Tailandia, incapaz de ganar una dura guerra de 15 años contra guerrilleros musulmanes en tres tranquilas provincias del sur, ahora está considerando conversaciones directas y “arreglos administrativos especiales” en un intento por resolver una de las insurgencias más sangrientas y prolongadas de la región.

El gobierno dominado por los militares, en el poder desde 2014, ha establecido un Panel de Diálogo de Paz con varios generales de alto rango y el Primer Ministro Prayut Chan-ocha y ha pedido conversaciones directas con los rebeldes malayos-tailandeses. (Te puede interesar: La situación de seguridad tras el proceso de paz en Colombia)

Desde 2004, los separatistas musulmanes en las tres provincias fronterizas con Malasia han estado librando una feroz insurgencia que ha cobrado más de 7.000 vidas. Los movimientos recientes del gobierno indican que Bangkok ya no cree que pueda ganar la batalla solo en el campo de batalla.

“No exijo un alto el fuego antes del diálogo”, dijo a la prensa el general Udomchai Thamsarorat, jefe del panel de paz, la semana pasada.

Conflicto armado en Tailandia

Este es un conflicto étnico en el sur de dicho país, en la región de mayoría malaya de Pattani, que incluye las tres provincias más meridionales de Tailandia, pero la violencia se ha ido extendiendo a otras provincias.

A pesar de la violencia separatista que ha ocurrido durante décadas en la región, la campaña se intensificó en 2004.​ Además en 2003 el Estado tailandés realizó una campaña militar contra las organizaciones de narcotráficantes, entre febrero y agosto unas 51.000 personas fueron arrestadas y 2.000 muertas.

En julio de 2005 el ex-Primer Ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra, asumió amplios poderes de emergencia para hacer frente a la insurgencia. En septiembre de 2006, al comandante del ejército Sonthi Boonyaratkalin, se le concedió un aumento extraordinario de los poderes ejecutivos para combatir los disturbios.

Poco después, el 19 de septiembre de ese año Sonthi y una junta militar derrocaron a Thaksin con un golpe de estado. A pesar de los gestos de reconciliación de la junta, la insurgencia continuó y se intensificó. El número de muertos, 1.400 en el momento del golpe de Estado, aumentó a 2.579 a mediados de septiembre de 2007.

A pesar de poco progreso en frenar la violencia, la Junta declaró que la seguridad estaba mejorando y que la paz llegaría a la región en 2008. El número de muertos superó a 3.000 en marzo de 2008.​ Durante el gobierno demócrata liderada por Abhisit Vejjajiva, ministro de Relaciones Exteriores Kasit Piromya señaló una “sensación de optimismo” y dijo que confiaba en lograr la paz en la región en 2010, cuando ya habían muerto 4.100 personas. Pero para fines de año la violencia aumento, costando ya 4.400 vidas.​ Finalmente, en marzo de 2011, el gobierno reconoció que la violencia iba en aumento y no se podía resolver en unos pocos meses.

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