EE.UU. insta a líderes regionales a tomar medidas con Venezuela

Estados Unidos instó el sábado a los líderes regionales a tomar medidas más firmes para aislar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, cuando se unió a una declaración que condena el empeoramiento de la crisis humanitaria y la represión política en la nación sudamericana.

El vicepresidente de EE. UU., Mike Pence, dijo a la Cumbre de las Américas en la capital peruana que era necesaria una acción inmediata mientras Venezuela se prepara para las elecciones presidenciales del 20 de mayo que han sido condenadas por muchos líderes regionales como una farsa para legitimar el gobierno de Maduro.

Por primera vez, Estados Unidos respaldó una declaración de los jefes de estado del Grupo de naciones de Lima, establecido el año pasado para buscar un final pacífico a la agitación política de Venezuela, que pidió a Maduro que libere a los presos políticos y celebre elecciones libres.

La declaración del Grupo de Lima alertó sobre el éxodo de migrantes de Venezuela e instó a los gobiernos a intensificar las acciones encaminadas a restaurar la democracia.

 

La frustración de los países vecinos con el gobierno socialista de Maduro ha sido avivada por la llegada de miles de migrantes hambrientos a través de la frontera con Colombia y Brasil todos los días.

Convocatoria a la Ayuda Humanitaria

La declaración conjunta pidió a las organizaciones internacionales que ofrezcan apoyo a los países vecinos para hacer frente a las llegadas y que Maduro permita el acceso a la ayuda humanitaria a su nación de 30 millones de personas, algo que él se negó a hacer, negando que haya una crisis.

Dirigiéndose a los partidarios de camisas rojas en una concentración “antiimperialista” en Caracas, Maduro calificó la reunión en Lima como “un completo fracaso” y dijo que los presidentes latinoamericanos estaban perdiendo el tiempo criticando a él.

Maduro fue expulsado de la reunión de Lima debido a la censura regional de su récord democrático.

Al ser sede de la cumbre, Perú ha buscado el apoyo más amplio posible para el documento por parte de gobiernos ajenos al Grupo Lima de 14 naciones, que incluye pesos pesados regionales como Brasil, México y Canadá pero no los Estados Unidos.

Sin embargo, los esfuerzos para generar impulso detrás de la declaración fueron afectados por la cancelación de última hora de la asistencia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Al final, la declaración fue firmada por 16 naciones, menos de la mitad de los 35 países que son miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Esfuerzos previos para construir consenso tras las condenas enérgicas de Venezuela en la OEA han encontrado resistencia no solo de los aliados izquierdistas de Caracas como Cuba y Bolivia, sino de naciones caribeñas que se han beneficiado de los programadores petroleros subsidiados de Venezuela.

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