Crimen Organizado en México

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*Elaborado por Alberto León, estudiante de Licenciatura en Seguridad Pública de la Universidad Abierta y a Distancia de México en la colaboración de Mercado Militar

México se ha convertido en un tablero de ajedrez, donde los grupos del crimen organizado afinan sus estrategias antes de cada movimiento.

Durante los últimos años, la violencia se ha recrudecido, y las reglas del juego cambiaron drásticamente. Todavía a finales de los años 90, existían códigos que tanto capos como sicarios respetaban, como no meterse con la población civil, no atacar a las familias de los rivales, y dejar la droga mínima para consumo nacional, la mayor parte debía cruzar a Estados Unidos.

Por aquellos tiempos, el narcotráfico era fácil de controlar por varios factores, por ejemplo la policía judicial federal estaba bastante fortalecida, si bien, incurría en actos de corrupción, mantenían un férreo control sobre el narcotráfico nacional, ellos ponían las reglas, castigaban a quienes las rompían, y castigaban ejemplarmente a quien se metía con ellos. El negocio era uno: tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Por otro lado, un solo partido político mantenía la hegemonía en todo el país, de esta manera la cadena de mando iba de arriba hacia abajo, políticos y funcionarios daban órdenes centralizadas a los capos y estos a sus operadores, incluso, los grupos de narcotraficantes tenían en su mayoría una estructura piramidal y familiar.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Por un lado, después de la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena, se destapó la cloaca de corrupción que imperaba en la policía judicial federal, por lo cual esta fue disuelta con el tiempo, lo que hizo desaparecer el poder logístico y de información que se tenía sobre los cárteles. Por otro lado los principales capos de la droga que mantenían el control sobre operadores y sicarios fueron detenidos por la muerte de Camarena, por lo que operadores, sicarios y narcotraficantes de mediano nivel quedaron sin líder absoluto ni autoridades judiciales fuertes que les pusieran limites, así fue como comenzaron a reagruparse, a tejer alianzas y también a competir unos con otros por las rutas de trasiego, y control de zonas importantes como bodegas, puntos de distribución, entradas a la frontera, etcétera.

 

Con la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, y los periódicos dando amplia cobertura a los carteles de Guadalajara y el de los Arellano Félix, nadie prestaba atención a personajes como los Amezcua, que bajo la sombra de otros cárteles y aprovechando que la atención y la guerra estaba por otros lados, comenzaron en Colima y Michoacán a hacerse de contactos poderosos, y de una fortuna incalculable. ¿Cómo lo lograron? El anonimato fue su mejor arma, traficaron con drogas sintéticas las cuales eran fáciles de producir y transportar además, no estaban en el radar los otros grupos que se despedazaban por ganar terreno para traficar heroína, cocaína y marihuana.

Este grupo, con el paso de los años acabaría convertido en uno de los carteles más fuertes y violentos que México haya conocido: el cartel Jalisco Nueva Generación, el cual se expandiría de repente en dos años, por 22 estados de la república, manteniendo una guerra férrea en cada uno de ellos, con una logística y poder de fuego que lograría en 2015, derribar un helicóptero con fuerzas federales de élite.

Así pasaron muchos años con movimientos vertiginosos en la narco geografía, cárteles tradicionales como el de Guadalajara, Juárez o los Arellano, desaparecieron o bien bajaron drásticamente su perfil. Mientras que nuevos grupos y alianzas surgían con un nuevo modelo criminal que hacía más complejo ir tras ellos: ya no eran grupos tradicionales con estructura piramidal y familiar, ( esquema en el que era más fácil cortar la cabeza para destruir toda la estructura) ahora eran grupos organizados de manera horizontal, con varios dirigentes , con células que no tenían muchas veces contacto unas con otras, y organigramas parecidos a los de las grandes corporaciones empresariales de talla mundial, a veces incluso con más recursos y organización que un emporio legal, verdaderos carteles de la droga.

Cártel de Sinaloa

Encabezado por Joaquín el Chapo Guzmán e Ismael el Mayo zambada, formaban la “federación” un grupo que buscaba juntar a los demás en un mega cartel, Osiel Cárdenas Guillen, “el mata amigos” líder en Tamaulipas del cartel del Golfo, no quiso alinearse, poco antes, temeroso de perder su territorio y liderazgo, creó o compró por así decirlo, un nutrido grupo de soldados de élite que desertaron del ejército para ponerse a las órdenes de Osiel: los Zetas. Al principio eran su guardia personal, pero con el paso del tiempo crecerían en número y poder, al grado de que se les dio cierta libertad para llevar actividades ilícitas como el secuestro, extorsión o asaltos, pero sin inmiscuirlos de lleno en el trasiego de drogas.

Básicamente eran un brazo armado compuesto por soldados de elite (formados en USA, Israel y Colombia)  que daba protección al cártel, y para mantenerse, tenían el permiso de los patrones para llevar a cabo delitos contra la población civil. Era el primer ejército profesional creado por el narcotráfico. Mostraron en poco tiempo su capacidad de acción, expansión, inteligencia , músculo y poder de fuego, por lo que poco a poco fueron pidiendo “una tajada más grande del pastel” rompiendo con ello relaciones laborales con el cartel del Golfo, el cual quedaría dividido en dos: zetas y golfos, y con los años, sería tal su violencia interna, que ningún jefe duraría lo suficiente como para imponerse, dividiendo a ambos grupos en muchas células que pelearían entre sí, convirtiendo principalmente al estado de Tamaulipas en un verdadero infierno, una auténtica zona de guerra.

Por el lado de la “federación” el Chapo y el Mayo aliados con los Beltrán Leyva, Ignacio Coronel,  y Juan José Esparragoza “el azul”, daban guerra a los zetas en su territorio, disputaban la plaza de Juárez, dominaron parte de Tijuana y fueron a la conquista del paradisiaco puerto de Acapulco, alzándose como el cartel más poderoso visto hasta ese entonces.

Cambio de reglas de los cárteles

Todas estas guerras que nadie pudo, cambiaron totalmente las reglas del juego, ahora se cobraban las deudas con la familia, atacaban a la población civil.

Se hicieron globales. Su mercado no se limitó a abastecer a Estados Unidos y el propio territorio mexicano, pues hicieron alianzas con mafias de otros países para hacer llegar su producto a prácticamente todos los continentes.

Al principio se había comentado que en tiempos anteriores solo un partido dominaba la escena política nacional.  En el año 2000, cuando después de varias décadas este partido pierde la elección nacional y varias estatales, muchos pactos político-criminales se rompen, y se hace imposible seguir los acuerdos, ya que nuevos funcionarios de corrientes y partidos distintos asumieron sus nuevas funciones, en pocas palabras, mientras unos pactaban con cierto grupo, otros los perseguían o pactaban con otros.

Esto creo un caos, que hasta la fecha se ha agudizado, no hay poder que controle a los grupos criminales, y cuando se crea una política eficaz o una policía fuerte, dura poco y con los cambios en política se disuelven para comenzar otros desde cero.

A la fecha no hay una estrategia bien pensada y actualizada contra los grupos criminales, ya que se siguen usando políticas antidrogas viejas y obsoletas, que no corresponden a los problemas actuales.

Los cárteles por el contrario, mueven sus piezas con mucha inteligencia, saben dónde actuar, a que funcionarios corromper y a cuales eliminar. Ahora los delitos se diversificaron debido al costo de la guerra. Así siguen y evolucionan el modelo impuesto por los zetas: extraer por todos los medios posibles los recursos de una región. En muchos municipios, tal como lo hacía la mafia Italiana, se hicieron de la monopolización de los contratos de obra pública, la cual la mayoría de veces ni siquiera hacen.

El narcotráfico muto, preparados para la guerra, con conocimientos sobre estrategia, aplicando inteligencia y contrainteligencia, con recursos casi ilimitados, con capacidad de reacción e intimidación, se espera que el Estado mexicano cambie de estrategia, porque el animal que es el crimen organizado sigue comiendo, atragantándose de sangre y dinero, y no deja de mutar, como diría el presunto capo brasileño Márcola: “Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema”

*Este artículo no expresa la ideología política o militar del equipo de Mercado Militar únicamente es una colaboración para contenido de la revista.*

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