Colombia se va a segunda vuelta de elecciones

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Después de una dura campaña empañada por una avalancha de desinformación difundida a través de las redes sociales, Colombia elegirá un nuevo presidente el domingo con el resultado visto como crucial para el futuro del turbulento proceso de paz del país.

El senador derechista Iván Duque, que lidera a su opositor izquierdista Gustavo Petro en todas las encuestas que se dirigen a la ronda de desempate de este fin de semana, ha prometido revisar los términos clave del acuerdo de paz de 2016 con el grupo guerrillero de las Farc marxistas, ahora transformado en partido político llamado la Fuerza Común Alternativa Revolucionaria.

En particular, quiere endurecer las penas para ex comandantes de las Farc condenados por crímenes cometidos durante su insurgencia de medio siglo. El senador es un agudo crítico del sistema de justicia especial creado por el acuerdo de paz de 2016. Él dice que los términos cedidos por el presidente saliente Juan Manuel Santos son demasiado indulgentes para quienes enfrentan cargos por crímenes de guerra.

Las Farc han dicho que resistirá tales esfuerzos, pero su líder, Rodrigo Londoño, tuvo que recurrir a Twitter la semana pasada para negar informes de que el movimiento volvería a tomar las armas si Duque se convirtiera en presidente. Un estimado de 1,200 combatientes de las Farc disidentes se han negado a desmovilizarse y seguir involucrando al ejército del país.

Alto al fuego

El otro movimiento guerrillero de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional, que no es parte en el acuerdo de paz, ha declarado un alto el fuego para la votación del domingo.

Con varias encuestas de opinión que le dan una ventaja de dos dígitos, Duque ha rechazado las llamadas para debatir a su rival por el cargo. Un antiguo guerrillero del grupo nacionalista de izquierda M-19, que se desmovilizó a fines de la década de 1980, Petro ha sido el objetivo principal de una extensa campaña de desinformación en línea. Él ha acusado al grupo de su oponente de difundir varias mentiras sobre él, incluso que tiene una hija ilegítima a la que se niega a reconocer.

También se ha enfrentado a los esfuerzos por mancharlo como una amenaza para la democracia colombiana que trataría de copiar el fallido modelo chavista que ha arruinado a la vecina Venezuela.

Pidiendo aliar esos temores al recibir el respaldo de la Alianza Verde del país, el ex alcalde de Bogotá la semana pasada presentó 12 compromisos sobre tabletas de mármol que dijo que mantendría exhibidas en su escritorio si resultara elegido. Estos incluyen una promesa de no expropiaciones y para apoyar al sector privado, respetar el acuerdo de paz con las Farc y no convocar una asamblea constitucional.

Esta última promesa significó abandonar su propuesta anterior de reescribir la constitución colombiana, lo que desató el temor de que sea un autócrata del armario dado que esa táctica ha sido utilizada por los presidentes de toda la región que buscan afianzarse en el cargo.

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