China y Latinoamérica están acercándose

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El presidente chino, Xi Jinping, ha impulsado la integración de América Latina en la Iniciativa Belt and Road, y los gobiernos de todo Estados Unidos han consolidado acuerdos de infraestructura y recursos con China. En la actualidad, las asociaciones chinas con gobiernos y compañías latinoamericanas, para construir carreteras, hospitales, trenes y desarrollar recursos de energía renovable y fósil, indica un cambio de época que dejaría a  Estados Unidos atrás.

No cabe duda de que el surgimiento de una economía global multipolar ha abierto nuevas opciones para los gobiernos de todo el mundo que prefieren no vincularse demasiado con Estados Unidos, con su larga historia de unilateralismo en las relaciones exteriores. China, a diferencia de Estados Unidos, no ha instalado bases militares en aquellos países con los que hace negocios o interviene en sus sistemas políticos.

Mientras tanto, Donald Trump solo ha reforzado el unilateralismo de las relaciones exteriores al imponer nuevas sanciones a Venezuela, agriar las relaciones con Cuba contra la opinión internacional, retirarse del Acuerdo Climático de París e intentar para intimidar a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o Nafta, renegociaciones.

 

El periódico estatal cubano Granma se apresuró a condenar lo que ven como el «regreso de la Doctrina Monroe» bajo Trump, explicando que es una reacción a un «giro geopolítico» más amplio. Esto, debido a la mención al respecto de Rex Tillerson sobre el tema durante su gira por Latinoamérica.

Latinoamérica acercándose a China

Los gobiernos latinoamericanos de diversas tendencias políticas a menudo elogiaron los beneficios de una mayor soberanía y desarrollo que resultó en un mayor comercio con China. En la reciente reunión China-Celac, el canciller chileno Heraldo Muñoz dijo que la cooperación china «representa un repudio categórico al proteccionismo y el unilateralismo».

El primer presidente indígena boliviano, Evo Morales, elogió las inversiones chinas por no imponer condiciones adicionales, a diferencia de los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional o FMI.

«Si aceptamos los préstamos del FMI, tendríamos que someternos a las políticas de privatización y perder nuestro patrimonio nacional», dijo Morales. «El imperio estadounidense no quiere ver la presencia de China y Rusia (en Bolivia)», dijo Morales el año pasado, al igual que Cuba, refiriéndose a una «guerra geopolítica» en curso.

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