Calamares y el futuro de la tecnología militar

La investigación publicada la semana pasada por la profesora de la Universidad de Northeastern Leila Deravi demuestra que los gránulos de pigmento encontrados en la piel de cefalópodo pueden extraerse y usarse para hacer películas ultrafinas que podrían tener utilidad en una amplia variedad de aplicaciones. El equipo de Deravi, en conjunto con el Centro de Investigación, Desarrollo e Ingeniería de Army Natick Soldier del Ejército de EE. UU., aprovecharon una profunda comprensión de la anatomía y la fisiología de los cefalópodos para llegar a sus resultados. El equipo extrajo suficientes partículas de pigmento de calamar para hacer algo más que estudiarlas individualmente, se pudieron sintetizar literalmente los fragmentos en carretes llenos de fibra.

¿Qué tiene de especial la piel de calamar?


Los cefalópodos, una clase de molusco carnívoro que incluye calamares y pulpos, tienen la capacidad de cambiar los colores para adaptarse a su entorno. Las características anatómicas que les proporcionan esta capacidad se llaman cromatóforos. Estas células, análogamente análogas a los poros en el cuerpo humano, contienen gránulos de pigmento que tienen propiedades muy únicas en términos de la forma en que absorben y reflejan la luz. La investigación de Deravi se centró en aislar estos diminutos fragmentos de piel de calamar con el fin de obtener una mejor comprensión de esas propiedades.

Su equipo descubrió que la clave de la capacidad cefalopédica de cambiar los colores para que coincida con su entorno es la forma en que estas partículas de pigmento dispersan la luz. La piel de calamar tiene la capacidad de dispersar la luz a través del espectro visible completo, y la luz infrarroja, para arrancar. Cuando la luz se dispersa, influye en cómo el espectador percibe el color. Cuando un cefalópodo cambia de rosa a marrón, lo que cambia no es el animal en sí, sino la percepción del observador de él. Al aislar los gránulos de pigmento responsables de este fenómeno, los investigadores han abierto la puerta para usarlos como una tela en la ropa humana.

Las fibras ultrafinas que creó el equipo son visualmente impactantes. La forma en que dispersan la luz indudablemente intriga a artistas y diseñadores, pero la aplicación más interesante podría ser en el ejército. Los carretes de fibra producidos por el equipo de Deravi podrían haber sido extraídos de la piel de calamar, pero tienen la misma capacidad de ser trenzados que el hilo de algodón en el kit de costura de tu abuela.

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