Asesinato de líderes sociales continúa sin cesar en Colombia

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En lo que va del año, 50 líderes han sido asesinados en el departamento de Antioquia y en los últimos 30 meses, en todo el país, más de 430 líderes han sido asesinados.

El 21 de agosto, martes, Jefferson Andrés Arévalo, un líder social y militante de la Unión Patriótica (UP) de Colombia, fue secuestrado después de que varios hombres enmascarados y armados atacaron violentamente su granja en su pueblo Danubio en el municipio de Puerto Rico en el departamento de Meta Algunos han declarado que los hombres armados enmascarados también pueden haber violado e intentar asesinar a su esposa que estaba con él en la granja en ese momento.

El líder indígena de la Nasa, Holmes Alberto Niscue, fue asesinado el 19 de agosto frente a su casa, a pesar de las medidas de seguridad instauradas por la Unidad Nacional de Protección del gobierno colombiano debido a las amenazas que había recibido.

Luis Alberto Rivas Gómez, un líder afrocolombiano de 23 años de Turbo, Antioquia, fue asesinado el 18 de agosto por sicarios. Luis Alberto trabajó con las autoridades tradicionales afrocolombianas (ANAFRO) y el Proceso de Comunidades Negras (PCN) y fue un ávido defensor de las comunidades afrocolombianas y luchó por los derechos y la soberanía afrocolombianos.

Amenazas a líderes sociales

Además de estas existen docenas de amenazas a través de mensajes de texto, WhatsApp y listas lanzadas por grupos paramilitares como las Águilas Negras en donde se enumeran los líderes sociales y defensores de los derechos humanos que son sus «objetivos militares».

El presidente Iván Duque anunció el 22 de agosto, junto con la Oficina del Inspector General, la Procuraduría General, el Defensor del Pueblo, altos comandantes militares y otras entidades estatales que desarrollarían una política pública para defender a los líderes sociales en Colombia.

A pesar de las múltiples capas y manifestaciones de violencia contra los líderes de Colombia y los defensores de los derechos humanos, la gente del país es resistente. El 7 de agosto, el día de la inauguración de Duque, miles participaron en la Marcha por la Vida y la Paz en más de 80 lugares en Colombia y en 35 lugares en todo el mundo para exigir que el presidente entrante adopte una postura firme para proteger las vidas de los líderes de Colombia y comprometerse a una paz duradera. Muchos repiten el lema «Que la paz no nos cueste la vida» «La paz no debería costarnos la vida».

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